Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2007.
Resumen
- 01/06/2007 12:29 - Fumando espero...
- 04/06/2007 00:41 - Soy una maruja
- 04/06/2007 23:49 - Chunda, chunda tachunda chunda...
- 08/06/2007 12:21 - Meme estadístico
- 08/06/2007 20:19 - Aqui va el segundo meme
- 10/06/2007 21:29 - El apartamento
- 11/06/2007 22:35 - El apartamento II
- 12/06/2007 11:03 - El apartamento III
- 12/06/2007 22:08 - El apartamento IV
- 13/06/2007 19:06 - Si quiero, no quiero...
- 15/06/2007 11:33 - Hoteles nudistas
- 18/06/2007 11:54 - Pasen, pasen y coman
- 19/06/2007 18:14 - Cosas que me cabrean
- 21/06/2007 12:03 - El vino ya no es saludable
- 22/06/2007 12:56 - Insurrección
- 27/06/2007 11:22 - Bicho malo
- 28/06/2007 01:06 - Mediterraneo
- 29/06/2007 10:17 - Bendita siesta
- 30/06/2007 17:07 - Caillebotte
Fumando espero...

Que llegué el día en que por fin decida que ha llegado el momento de dejarlo. Que por supuesto no va a ser el día en el que alguien me diga que debo hacerlo, pero es que como ya dije aquí hace tiempo, no me gustan los “días de”. A mi estos días me provocan un efecto rebote, y creo que el resultado del día internacional sin tabaco, fue algún cigarrillo de más.
Tampoco me funcionan los “Pepitos grillos”, que me persiguen contándome lo malo que es el tabaco, eso ya lo se yo. Que debo empezar a plantearme que lo tengo que dejar, pues también lo tengo claro, pero lo haré el día que yo decida, lo malo es que no se cuando me decidiré, un día de estos, mañana, dentro de un mes, de un año o un lustro. Supongo que tarde o temprano tendré que hacerlo. Aunque lo peor del caso es que fumo porque me gusta. Y por supuesto, porque el tabaco engancha, eso también lo tengo asumido.
Lo dejo aquí, voy a echar un cigarrito…
Hasta la próxima, o no.
Soy una maruja

Y tengo un blog de maruja. Eso me dijo ayer alguien. No creo que lo dijera en tono despectivo o por lo menos yo no me lo he tomado así. Según la Real Academia de la Lengua, que limpia, fija y da esplendor (lo que me ha gustado siempre esta frase), una maruja es un ama de casa de bajo nivel cultural, hombre, ama de casa soy, si es mi casa, quien mejor que yo para limpiar, guisar, lavar, planchar, y todas esas cosas que hay que hacer, porque hay que hacerlas, no hay más remedio, que no es por amor al arte. Pues si soy ama de casa o quizá debería decir, profesional del hogar, que es según las “jovenas feministas” la definición correcta, pero es que a mi eso me suena fatal. En cuanto al nivel cultural, pues hombre, yo tampoco diría que es bajo, ahí andamos, tengo mi título universitario aunque tampoco creo que sirva como medidor de nada. Al menos intento seguir aprendiendo algo nuevo cada día.
Yo a las marujas me las imagino, con los rulos puestos y la bata de guatine, cotilleando con la vecina del C que la hija de la del B es un putón verbenero, y que la han visto ya con dos o tres distintos, que se compran el pronto y hablan de lo que le ha pasado a la Pantoja. Desde ese punto de vista, no soy una maruja, mis relaciones con los vecinos son escasas, y no leo las revistas del corazón ni siquiera en la pelu.
El día que decidí abrir un blog, me planteé la duda del tema , no puedo hacer un blog literario porque no escribo, lo he intentado, he empezado ya tres novelas, porque es algo que me apetece, pero soy consciente de que escribir no es lo mío y es que me lío y me embrollo, y una de dos o termino escribiendo un tocho más o menos del tamaño de “Guerra y Paz” o me quedo en una mini-novela de bolsillo, pero no pierdo la esperanza de ser algún día Premio Planeta…, la poesía ni me lo planteo y es que la poesía y yo, no nos entendemos, lo máximo a lo que he llegado en poesía es a aquello de “sin haberlo planeado, me ha salido un pareado”. Podría haber hecho un blog sobre botánica, pero las plantas se suicidan en cuanto entrar en mis dominios. Un blog de animales tampoco puesto que no me gustan, así que voy sobre la marcha, escribo lo que me apetece escribir, normalmente lo que pienso sobre cuestiones varias, igual de una peli, que de mi punto de vista de la política, que de la hijaputa que me robó la cartera, o lo que pienso sobre la publicidad ,de lo que me gusta George Clooney o de noticias que me resulten curiosas.
El caso es que me he aficionado a esto de los blog, de escribir en el mío, y de leer los de los demás, “conocer” gente que nunca hubiera conocido, lo cual enriquece y te hace descubrir cosas nuevas, y te facilita la labor esta, de no acostarte sin saber todos los días algo nuevo.
Hasta la próxima, o no.
Chunda, chunda tachunda chunda...

Esta es hasta hoy la letra del himno de España, pero nos sale el COE, con que va a encargar una letra , fundamentalmente para que los deportistas lo puedan cantar.
Y digo yo, no tenemos bastantes líos con los nacionalismos, las nacionalidades y las identidades nacionales, como para meternos en tal berenjenal, y sigo yo preguntándome, no hay problemas más graves, mucho más graves que solucionar, en este nuestro país. No va a ser difícil "ni na" poner de acuerdo a todo el mundo.
Hasta la próxima, o no.
Meme estadístico

En cuestión de 10 días he recibido dos encargos, dos memes (que no se lo que significa), puede ser una abreviatura de memeces, no vaaa, no esta mal, ayudan a conocer un poco más blogs amigos. Y aunque nunca me han gustado las cadenas, voy a seguirla.
El primero me lo mando Edu (Casadomania), hace unos 10 días, es un meme estadístico. El segundo me lo envió Mª Carmen (Nómadas), ayer y es personal.
Así que aquí van por estricto orden de llegada:
Meme estadístico:
Nº de visitas: 13.410, soy consciente de que más de la mitad son mías.
Visitas al día: Una medía de 50, y unas 120 páginas vistas (me parece una exageración, pero es lo que dice el sitemeter).
Tiempo de vida del blog: 9 meses (un embarazo)
Technorati: Ni idea.1ª entrada: “No se por donde empezar”
Fecha: 19/10/2006Tema: Pues eso que no sabía como empezar
Primer comentario: Joder no tenía ni idea de que escribías novelas, te cagas.
Bueno, enhorabuena y bienvenida a la blogosfera. Tienes futuro... pero lo tendrás más si
a) Cambias el tipo de letra (odio la Comic Sans)
b) Pones una foto tuya
c) Rellenas el acerca de
d) Metes enlaces, como por ejemplo el mío jejeje
¡¡¡¡ESA ES MI HERMANA!!!!
Efectos: “Conocer” gente, aprender cosas, ver la tele menos de lo que la veía, que ya era poco.
Entradas google: 121
Posteos: 77
Comentarios: Uff!, me da muchisima pereza contarlos.
De que va: Pues de mi, mi vida, las noticias que me impactan…
Este meme, se lo paso a
Mª Carmen (Nómadas)
Con mis humildes disculpas a los dos.
Aqui va el segundo meme

Se trata de escribir ocho aspectos de mi persona o vida, y aunque ya he escrito mucho sobre mí, pues lo intentaremos, luego se lo tengo que reenviar a 5 blogs.
1) Soy terriblemente desordenada, casi caótica, y aunque es algo que intento mejorar diariamente no lo consigo, soy un caso perdido. En el trabajo soy ordenada, dentro de mi desorden, yo me aclaro.
2) Soy fiel por naturaleza, en todos los aspectos de mi vida, aunque ya se sabe que nunca se puede decir “de esta agua no beberé…”
3) No quiero morirme sin visitar Egipto, me pirra la antigua civilización Egipcia. Y dos ciudades a las que quiero volver: Praga, me encantó y no solo por la cerveza. Nueva York: ¿Hay algo que no se pueda hacer allí? Bueno es difícil tomarse un buen café. Pero nunca viviría allí.
4) Soy muy práctica y nada sentimental, no me aferro a nada material ni me gusta guardar cosas de recuerdo. Los recuerdos ocupan mucho espacio.
5) Un director de cine, Billy Wilder, un genio, tampoco me canso de ver las películas de Hitchcok, aunque ya me sepa quien es el malo. Lecturas, todas aquellas novelas que desarrollan en un contexto histórico, o pseudo-histórico. Una de las que más me gustó, “El amargo don de la belleza”, de Terenci Moix. Los libros me gusta tenerlos, no pedirlos, para poder releerlos si me apetece, tampoco me gusta mucho dejarlos.
6) No creo en los horóscopos, pero soy muy tauro, se me ve venir y siempre, siempre entro al trapo .
7) Casi nunca uso falda, los pantalones son muchísimo más cómodos, tampoco suelo llevar joyas, solo anillos, cuanto más grandes mejor.
8) Odio la hipocresía y la falsedad y soy tremendamente cariñosa.
Le paso este meme a:
Edu (Casadomania) , mi mentor en esto de los blogs, dueño y señor de un par de interesantes blogs, no perder de vista este post .
Lola Gracia (Vivir en el filo) , una mujer interesante donde las haya. Estamos deseando conocerte más profundamente.
Lanhdalauts : Un andaluz impertinente.
Lister : Javi, los amigos de mi hermano, son mis amigos.
Sometimes Inviting Eyes : Se que es una putada porque estas liadísima con las oposiciones, pero no hay prisa.
El apartamento

No me gusta el verano, me descoloca, uno de los principales problemas es que las vacaciones de los niños no coinciden con las de los padres, en mi caso la única culpable de esto soy yo .
Hay muchas formas de pasar el verano, la mejor bajo mi punto de vista es viajando, aunque tampoco el verano es para mi el mejor momento para hacerlo, prefiero viajar en otoño o primavera. Pero hoy en una “apasionante” tarde de parque, departiendo con otras mamás los mismos temas de casi todos los días, he podido constatar que la estrella del verano sigue siendo el apartamento en la playa, y a mi esa opción me causa auténtico pavor porque yo odio la playa, me gusta el mar, pero eso el mar, en su inmensidad, por ejemplo, como lo pude ver hace algo menos de un año desde Cabo Peñas , así si.
Yo a lo de pasar un mes en la playa, y más en un apartamento alquilado, no le encuentro la gracia, sales de TU casa, dejas TU cama, TUS comodidades, en definitiva todas TUS cosas, para meterte en otra casa, en la que generalmente hay más camas de las que caben, amuebladas en tiendas de estas en las que te llevas dos dormitorios completos y salón por 1.200€ y encima te regalan los electrodomésticos. La tele es mini, y como mucho puedes ver 5 o 6 canales y con una señal defectuosa, sentado en un sofá que probablemente tenga un par de muelles rotos al igual que el colchón y a la hora de acostarte cada noche recordarás tu magnífico colchón de látex, y tu estupenda almohada.
En la cocina es muy posible que encuentres un par de sartenes especialmente indicadas para que se peguen las tortillas, una olla que la dueña pensaba tirar, pero que, de repente recordó que a lo mejor a los inquilinos playeros les podría venir bien. Unos cuantos platos, una docena de vasos cada uno de su padre y de su madre, o a lo mejor y con un poco de suerte se puede encontrar una cristalería estilo carrefour.
Dejas tu casa con un estupendo aire acondicionado, para meterte en un apartamento donde lo máximo a lo que puedes aspirar es a tener un ruidoso ventilador, que te impedirá conciliar el sueño, porque en las playas también hace calor, y encima es un calor pegajoso que te hace sudar el doble de lo normal.
Mañana más de las estupendas vacaciones de verano.
Hasta la próxima, o no.
El apartamento II
Tras tomar posesión de lo que va a ser tu hogar durante 31 días, lo primero es hacer una super-mega-compra, a no ser que quieras hacer rico al tío del pequeño supermercado de la plaza, que tiene todo muchísimo más caro. Tras colocar todo en su sitio, si es que hay sitio para colocarlo todo, llega el momento de hacer las camas con las sábanas que había en el tercer cajón del mueble, y claro empiezan a asaltarte un montón de dudas ¿Quién habrá dormido en estas sábanas? ¿Estarán bien lavadas? ¿Cuánto tiempo llevarán aquí guardadas? Lo mejor para no tener tales dudas es ser precavido y meter unos juegos de sábanas en la maleta. Una vez que las maletas están desechas ya se puede empezar a hablar de veraneo.Enseguida te das cuenta de que en realidad lo único que has hecho es trasladar tus quehaceres cotidianos, porque hay que seguir cocinando, pero en precario, con menos utensilios y más incómodos, hay que seguir limpiando, de manera un poco más relajada y otro tipo de suciedad, por ejemplo, la arena, porque en un apartamento en la playa siempre hay arena, da igual si estas en primera línea de playa que a 800 metros.
La rutina suele ser la misma día tras día, los niños madrugan, es terrible, pero desde las ocho de la mañana te persiguen diciendo que quieren bajar a la playa, les explicas que es un poco pronto que tengan paciencia, que mejor que primero hagan unos pocos de deberes, mientras tú haces la comida. ¿Y papá? ¿Dónde está tu padre?
Y por fin llega el momento cumbre, ¡¡a la playa!! Atención que no se nos olvide nada, la sombrilla, las esterillas, la sillita de playa, las palas, los rastrillos, los cubos, las otras palas con la pelotita, el protector, las toallas, las gorras, algo para picar y un libro por si acaso.
Una vez pisas la arena, se trata de buscar un buen sitio, cerca de la orilla, pero no demasiado. Colocar la sombrilla no es tan fácil, hay que clavarla bien no vaya a ser que venga un mal aire y se la lleve a tomar viento (nunca mejor dicho). Ya que estás en la playa, y puesto que por fin el padre de las criaturas se va a responsabilizar de la hora del baño, lo mejor es intentar adquirir un favorecedor bronceado. Para ello extiendes cuidadosamente la esterilla con el fin de estar lo más cómoda posible, te pones una buena cantidad de crema por todo el cuerpo y te tumbas, y justo ahora que estás bien pringadita pasa un zagalón corriendo y te llena de arena.-Niño, coño, mira como me has puesto-, te levantas, sacudes la esterilla, la vuelves a colocar y te vuelves a tumbar, pero estas incomoda con las manos llenas de minúsculos granos de arena pegados merced al pringoso bronceador, así que te levantas, te acercas a la orilla, te enjuagas las manos vuelves a extender la esterilla y te vuelves a tumbar. No llevas tres minutos dorándote cuando se acercan los niños.-Mamá, mamá, tengo hambre. Te vuelves a levantar, les ofreces a tus criaturitas la esterilla, para que tranquilamente se coman sus galletas de chocolate, cuando por fin terminan, tienes que volver a sacudir la esterilla, que ahora además de arena, también tiene migas y una vez más te tumbas. Dos minutos después los niños vuelven a acercarse esta vez para que les des las palas.-Están en el bolso de playa, cariño- -¡no! Espera mejor te las doy yo-, y es que ver como la inocente manita llena de arena se introducía en la bolsa, te ha hecho pensar que mejor que ellos no hagan nada. Visto lo visto, mejor cambiar de actividad, sacas el libro, colocas la silla en la sombra y te dispones a leer, apenas llevas un par de páginas cuando algo caído del cielo, aterriza justo encima de tu novela. –Señora perdone, nos devuelve la pelota-. Por fin decides que lo mejor es ir recogiendo el chiringuito y volviendo para casa, porque en la playa, ni se puede tomar el sol, ni leer, ni leches. Menos mal que la urbanización donde alquilaste, tiene piscina.
Hasta la próxima, o no.
El apartamento III

De vuelta de la playa, con un calor de mil demonios, sudando y cargados como mulas, lo mejor es hacer un alto en la piscina, el agua está sospechosamente caliente, pero claro con tanto niño, cuando pones los pies en el fondo notas ese horrible tacto de miles de granos de arena en suspensión, y es que hay gente muy cochina. Lo mejor será volver a casa y darse una buena ducha fresquita, lo haces intentado no tocar la horrorosa cortina de baño, que debe estar colgada allí desde que empezaron las obras.
Ya de mejor humor gracias a un buen chorro de agua fresquita, te dispones a poner la mesa, y ¡horror!, la dueña solo ha dejado un mantel de plástico, y esta pegado sobre si mismo, tras un buen fregado para intentar dejarlo bien desinfectado de todo aquello que inevitablemente te imaginas, estas de nuevo sudando. Después de comer lo que pega es una buena siesta, pero resulta que la ventana de tu habitación da justo encima de la piscina, y en este país ya no se respeta ni la siesta, mejor cerrar la ventana e intentar refrescarte con el ventilador directo a tu espalda, lo que es probable que te cause una contractura.
La tarde se pasa como se puede, y llega la hora de la cena, es el momento de aprovechar el balconcito y cenar con la brisa marina, sirves la mesa con eso que tu querías que fuera una tortilla de patata, pero que en realidad no pasa de revuelto de huevo, gracias a la sartén ya mencionada. A los diez minutos, toda la familia plato en mano, vuelve al interior del apartamento puesto que los mosquitos han decidido cenar a la misma hora que tú, solo que de plato principal han elegido tus piernas y de postre tus brazos. Antes de ir a la cama un ratito de tele, pero claro solo hay cinco o seis canales, de los cuales bien se ven tres, en uno hay gala de triunfitos, en otro película serie Z y en la tercera puedes ver la quinta reposición de una serie cuyos diálogos te sabes de memoria.
Otra opción es salir a cenar, la plaza esta a rebosar, hay que hacer cola para pinchar algo, a un lado, unos guiris repelando una paella, al otro lado una panda que parece que no tiene prisa. Por fin pillas mesa, pero a esa hora ya no queda de casi nada, te conformas con unos montaditos de lomo, que pagas a precio de caviar iraní, tras un helado vuelves a casa y nada más abrir la puerta del apartamento un horrible pestucio a sardinas te tira para atrás y es que el vecino de abajo celebraba barbacoa sardinera, por lo menos te podía haber invitado, pero como dos días antes le habías dicho que hiciera el favor de decirle a sus hijos que no hicieran ruido a la hora de la siesta, pues te jodes.
Y así durante 31 días, uno tras otro, uno tras otro.
Hasta la próxima, o no.
El apartamento IV

El final del verano llegó, y tu partirás, yo no se hasta cuando…hasta nunca, nunca jamás volverás a alquilar un apartamento en la playa. Como experiencia ha sido única y será irrepetible.
Tras hacer números, te das cuenta de que con lo que te has gastado entre el alquiler, las noches que has cenado fuera, caprichos varios, un par de manteles decentes y cinco o seis barras de aután para no servir de alimento a los mosquitos, te podías haber ido a tutipleni por lo menos diez días de viaje, a un buen hotel en el centro de alguna bonita ciudad, de esas en las que aunque sea verano, por la noche hace fresco. Te hubieras empapado de cultura, descubriendo lugares que no conocías y disfrutando de la gastronomía propia de la zona. Y por último y no por ello menos importante, hubieras estado a piquito-rollo, sin tener que fregar un plato ni hacer una cama. ¡Eso es vida!
Así que cuando cierras la puerta del apartamento un lagrimón rueda por tu mejilla. –Mamá, ¿Por qué lloras? ¿Tu también estás triste porque el verano se acaba?-.-No cariño, es que de alegría también se llora-.
Mi casa…mi colchón…mi aire acondicionado…mi…mi…mi…
Hasta la próxima, o no.
PD: Puesto que nunca he alquilado un apartamento en la playa, nada de lo aquí escrito es fruto de la experiencia, solo de mi imaginación. No creo que la experiencia sea tan horrible, o quizá si, o incluso puede ser peor.
Si quiero, no quiero...

Ayer de refilón oí en un programa de radio que alguna universidad de algún lugar de Europa ha realizado un estudio sobre la felicidad. Las conclusiones han sido que los hombres casados son más felices que los solteros. Digo yo que estudios como estos se harán con la única intención de justificar subvenciones y cosas de este tipo, por que hacer un estudio, sobre algo tan subjetivo como la felicidad me parece un tanto…un tanto, falto de rigor científico, ¿Qué baremo se puede utilizar para medir la felicidad? Uno puede ser feliz con un camión, como decía la canción de Loquillo, mientras que otro para alcanzar el mismo nivel de felicidad necesitaría una flota.
Puede ser que el matrimonio ofrezca una estabilidad que quizá a ciertas edades sea de agradecer pero también conlleva una serie de obligaciones. Un conocido, soltero por vocación me dijo una vez que lo que peor llevaba de su soltería era el hecho de llegar por la noche a casa y no tener nadie con quien compartir alegrías o tristezas, pero tenía autentico pánico a perder su libertad. Y es que no se puede tener todo en esta vida, porque a mi los matrimonios tipo “nos queremos mucho, pero cada uno hace lo que le viene en gana”, me parece que generalmente no dan buen resultado, y es que al final todos desarrollamos en mayor o menor medida el sentido de la propiedad.
Los solteros piensan que los casados tienen más relaciones sexuales, y los casados a su vez piensan que vaya suerte la de los solteros que pican de flor en flor. Creo yo que lo normal es que para uno que pica, veinte solo se rascan. Pero para algunas cosas los hombres tienen una imaginación que ni Julio Verne en sus mejores momentos de inspiración.
Al final va a ser verdad que uno siempre quiere lo que no tiene, o lo que tuvo, porque de tan sesudo estudio también se desprende que los menos felices son los divorciados y viudos, lo de los viudos lo veo normal, lo de los divorciados ya me cuesta un poco más. Y luego dicen que las mujeres somos complicadas…
Hasta la próxima, o no.
Hoteles nudistas

Tras escribir el culebrón sobre lo que yo imagino unas terribles vacaciones en un apartamento en la playa, empezó a aparecerme justo a vuestra derecha, publicidad sobre playas, hoteles y apartamentos varios en playas, de lo que me di cuenta gracias a Edu. Entre otros, ha estado apareciendo publicidad de una playa nudista, y por curiosidad hice clic.
Nunca he estado en un hotel nudista, ni creo que vaya a ir, no es cuestión de pudor ni mucho menos, la razón es otra completamente distinta, para entendernos, eso de poner el culo donde han estado desconocidos culos, me causa una cierta aversión. Me tranquilizó saber que entre las normas del hotel está la de acceder a la zona de restauración y a partir de las ocho de la tarde vestidos. Pero ¿y a la hora de comer? Supongo que todo esto estará pensado, no se si habrá por todo el hotel máquinas expendedoras de toallas para poner sobre las sillas, o si hay que ir con ella colgada al brazo cual camarero finísimo de finísimo restaurante, porque lo que no me entra en la cabeza es el hecho de simplemente sentarte sin saber que culo ha estado allí antes colocado. A lo mejor es que yo soy rarita, o excesivamente…, no se como decirlo, bueno si, asquerosa, no sé.
Desde que empecé a navegar curioseando sobre hoteles nudistas, ha aparcado en mi imaginación una escena, de la que no puedo deshacerme. La mayoría de los hombres, hacen un gesto, creo instintivo, que es la de recolocarse la entrepierna en diversas ocasiones, me he dado cuenta que es algo muy habitual al entrar en el coche, quizá sea el instinto de conservación, como si se fuera a caer. Que no digo yo, que en ocasiones no resulte molesto y se haga necesaria una recolocación, mientras haya tela de por medio bien va la cosa. La escena en cuestión es la de un hombre, recolocándose, de manera instintiva el aparato, preparándose para sentarse en la mesa y acto seguido, meter la mano en la panera…, lo sé, puede resultar exagerado pero fue algo involuntario, la imagen apareció sola.
Otra cuestión por la que creo que no me convencerían estos hoteles, es porque acaban de un plumazo, con el morbo de ver un cuerpo bonito, o mejor dicho de imaginar lo que no se ve. Un par de ejemplos, aquella chica con la que te cruzaste el otro día en la puerta de un restaurante, que tenía unas tetas estupendas, y una vez en la piscina del hotel te das cuenta de que lo único que tenía estupendo era el wonder-bra. O ese joven adonis, de cuerpo diez, y con lo que tu creías que era un estupendo culo, hasta que lo viste encuerado y resulta que tiene el culo más feo, que has visto en mucho tiempo.
En fin, la imaginación que es algo incontrolable. Feliz fin de semana, me voy a la playa…que me sea leve, eso si, nada de apartamento, un hotelito y en grata compañía.
Hasta la próxima, o no.
Imagen: Piscina del hotel Vera Club
Pasen, pasen y coman

Lo que yo suponía que iba a ser un fin de semana relajante y desestresante se convirtió en todo lo contrario, una de las principales causas, los niños, esos locos bajitos que decía la canción. Hay muchos niños, muchísimos, no me creo yo esto de que la población envejece por falta de niños, y no hay nada que agobie y estrese más que “cienes y cienes” de niños gritando, salpicando y revoloteando cual animales salvajes alrededor de lo que prometía ser una relajada mañana de piscina en una estupenda tumbona.
Otra causa del estrés que me acompaño a casa, fue las comidas, en este tipo de hoteles funciona el buffet libre, la comida no era mala, era lo peor, casi todo incomestible. A pesar de la mala calidad de la comida, la gente se pone ciega a comer en este tipo de sitios, no se realmente las causas, a lo mejor es que teniendo planeado el fin de semana, deciden no comer durante los dos o tres días anteriores del fin de semana, o quizá sea porque sabiendo que ya está todo pagado, pues hay que amortizar, o simplemente se trata de un instinto primario ante tal exposición de alimentos varios.
Durante la semana, la mayoría tenemos suficiente con un café y un chorrito de leche, o como es mi caso con un cola-cao bien cargado y con eso se aguanta hasta las once de la mañana, hora en que los bares de alrededor de los trabajos no paran de servir tostadas y cafés. Pero los desayunos en los buffet son pantagruélicos, de primero huevos revueltos (con huevo de tetrabrik), acompañado de tocino a la plancha y salchichas, para seguir con café y bollería, y terminar con fruta y claro, que eso lo hagan los guiris que aguantan con un piscolabis hasta las siete de la tarde en que se comen la paella, pues tiene su explicación, pero que eso lo hagamos los españolitos que a la una estamos con el aperitivo y a las dos y media volvemos a sentarnos a comer, pues parece excesivo.
Lo de sentarse a comer en este tipo de sitios es un decir, porque levantarse a rellenar el plato dieciocho veces es, repito, estresante, yo que soy de buen comer y lo que me gusta es sentarme tranquilamente, comer sin prisas y terminar con una buena sobremesa de café y cigarrito, esto de ver un comedor repleto de gente deambulando plato en mano levantándose una y otra vez a rellenar platos y platos sin sentido, me agota. Y niños, muchos niños llenando los platos de marranerías varias, mucha patata y poca chicha, nada de lo que se supone que debe ser una comida sana y equilibrada.
Y ahora en serio, resulta casi inmoral, la cantidad de comida que se tira en estos sitios, debería darnos vergüenza, que sentido tiene llenar platos con cantidades que sabemos que no vamos a ser capaces de ingerir. Toneladas de comida que terminan en un cubo de basura. Es realmente lamentable ver retirar platos llenos. Y es que el mundo es así de injusto, unos tiran lo que otros no tienen.
Hasta la próxima, o no.
Cosas que me cabrean

He decidido abrir un nuevo tema, donde poder expresar con brevedad, para variar, todo aquello que me cabrea, que hace aflorar mis más bajos instintos y que me puede hacer soltar algún exabrupto, más que nada por si me sirve de desahogo, algunas cosas pueden parecer banales, pero a mi me hacen hervir la sangre.
I. Me cabrean mucho los conductores que aparcan sus coches en los pasos de peatones. Porque encima soy conductora de silleta.
El vino ya no es saludable

La ministra de sanidad, que debe ser una señora muy triste, ha decidido que a partir del 1 de julio, las bebidas con más del 1,25% de alcohol, no pueden ser definidas en ningún caso como saludables.
Que el vino, la cerveza, la sidra, tienen efectos saludables es algo comprobado científicamente, evidentemente en cantidades moderadas, que alguien se beba siete litros de vino al día no puede ser bueno, pero una o dos copitas diarias pues sí, pero eso no lo digo yo, lo dicen los cardiólogos entre otros.
Un exceso de calcio es perjudicial para la salud, igual que un exceso de vitaminas, y no por ellos vamos a decir que no son saludables. No creo yo que el alcohólico beba porque alguien le haya dicho que el vino y la cerveza sean buenos para la salud, me imagino que las causas deben ser muy distintas, en todo caso seguro que no es por ser el más sano del barrio.
Pero como ya he dicho antes la señora ministra debe ser una mujer muy triste, vamos que ir con ella de fiesta debe ser el despiporre, casi mejor quedarse en casa viendo un documental sobre la vida sexual de las lagartijas.
¿Hay algo mejor que una cervecita fresquita a la hora del aperitivo? O una buena comida acompañada de una copa de buen vino. Y es que comer con agua, pues no es lo mismo, es como más triste, vamos digo yo.
Hasta la próxima, o no.
Insurrección
Por fin, ya se subir videos, no era tan difícil...
Me gusta esta canción, cuanto más la escucho, más me gusta. No lo puedo remediar. El video, muy de la época.
Hasta la próxima, o no.
Bicho malo

Eso es lo que se metió la semana pasada en el PC, un bicho malo, muy malo que dejó mi ordenador hecho unos zorros, saltaban páginas, se apagaba, se encendía, iba y venía. ¿Cómo entró?, ni idea, sospecho que por culpa de ono, para instalar el modem wifi, tuve que desactivar el antivirus y aprovechó el bicho malo para colarse. Un virus informático que hizo estragos. Lo primero que hice fue salir a comprar un estupendísimo antivirus, el mío estaba más caducado que un yogur de los 80, que ni siquiera fue capaz de oler el maldito virus. Así que me ha tocado formatear, y bueno lo he conseguido, he dejado el PC más limpio que una patena, algo nuevo he aprendido, ya se formatear. Lo peor volver a instalar todos los drivers, que sinceramente todavía no se muy bien como lo he hecho, lo importante es que lo he hecho.
Tras todo este rollo, se me plantea una pregunta casi metafísica. ¿Quién coño fabrica o inventa los bichos malos estos que se dedican a joder PCs ajenos? Yo pensaba que era cosa de los fabricantes de antivirus, pero no parece, ya que son incapaces de acabar con ellos.
¿Por qué hay gente tan mala, o tan aburrida o con tan mala leche? ¿No tienen nada mejor que hacer que dedicar su tiempo libre en inventar este tipo de cosas? Agggg, que mala leche se me puso. Si los cogiera yo, les ponía a hacer trabajos manuales de otra clase, por ejemplo, picar piedra.
Todavía no estoy yo muy segura, de que de un momento a otro no me salga un mensaje en la pantalla del ordenador que me diga “nena, lo siento, lo has hecho todo mal, me apagaré en tres, dos, uno…pufff.
Hasta la próxima, o no.
Mediterraneo
Preciosa, ¿a qué si?
Hasta la próxima, o no.
Bendita siesta

A los españoles siempre se nos ha tildado de vagos por practicar el noble arte de la siesta, pero como al final la justicia existe, se ha demostrado o al menos lo dicen los responsables de la salud que la siesta es algo saludable.
Yo nunca he sido muy de siesta o al menos no lo era hasta hace aproximadamente año y pico, no se si son cosas de la edad, los cuerpos se resienten, o son cosas de las responsabilidades maternas y es que, como ya he dicho en anteriores ocasiones, los niños agotan.
Mis siestas son de aproximadamente 20 minutos, que parecen ser las más saludables, y en el sofá. Esos pocos minutos la verdad es que recargan mi cuerpo de energía para tirar el resto del día. El problema es que ahora que la necesito, no siempre la puedo practicar o no me dejan. Cuando tenía tiempo para ello, no la necesitaba, c´est la vie, que dirían los franceses.
Así que practiquen ustedes la siesta, en cualquiera de sus versiones, la minutera de sofá u orejero, la de “pijama, padrenuestro y orinal” que decía Cela, o la otra versión más lúdico-festiva en compañía, ya que además de resultar agradable es buena para la salud, y eso no es algo muy común. Eso, a no ser que venga la señora ministra de sanidad a decirnos lo contrario, que nunca se sabe.
Hasta la próxima, o no.
Imagen: La siesta de Van Gogh
Caillebotte

"Los acepilladores de parqué"
Hace muchos años, hojeando las páginas de un libro de arte me encontré con este cuadro, y me gustó. Hace unos pocos menos años, al verlo en el museo D´Orsay, descubrí me gustaba mucho más de lo que yo creía. No voy a hablar de luz, ni perspectiva, ni color, porque no entiendo de arte, solo de lo mucho que me gusta. Desde hace no muchos años, cada vez que levanto la mirada aquí en mi rincón, lo veo, y me gusta cada vez más.
Hasta la próxima, o no.


