Comprar en IKEA
He picado, he ido a IKEA, algún día tenía que caer y el sábado al igual que miles de miles de murcianos, algún que otro andaluz del este, otros cuantos de la vecina comunidad valenciana y algún guiri jubilado de esos que pasan el invierno en las cálidas costas del este de España, he ido de compras a IKEA.
Nada más entrar te das cuenta de que la cosa no va a ser fácil, porque tienes que subir por un lado, para bajar por otro, dependiendo de donde quieras ir, vamos que me he liado, y es que yo no sabía que en IKEA, hay que seguir las flechas, todos en fila, uno detrás de otros, de tal manera que al final vayas a por lo que vayas pasas por todas las secciones, así que cuando sales de allí, en la bolsa amarilla, llevas un montón de cosas, que no necesitabas y otras que ni sabias que existían.
Para comprar en IKEA, hay que prepararse, esto no es llegar y cargar, tienes que saber donde cargar, y para eso hay que saber interpretar las etiquetas, no vaya a ser que en vez de llevarte ese mueble de estanterías tan mono, que viste en el apartamento de 35 m², te vayas a llevar el mueble de cocina que no te gusto nada. Para eso nada mas llegar puedes coger una libretita, un lápiz y un metro (pero bueno esto lo sabe todo quisque, porque todo al mundo ha ido ya a IKEA). Algunos cargaban tal cantidad de lápices que se diría que se preparaban para escribir un libro, y es que ya se sabe, si son gratis, habrá que aprovechar.
He visto de todo allí, desde catetos muy catetos, hasta pijos muy pijos, de todas las escalas sociales, de todas las edades, algunos haciendo turismo, el colmo, dos parejitas jóvenes sentadas en un sofá pidiendo a un transeúnte que les hiciera una foto mientras gritaban “patata” no entiendo muy bien el interés turístico del lugar, pero oye cada uno tiene sus manías, y para gustos colores.
No me ha gustado comprar en IKEA, andando por allí de repente me he acordado de Bill Hayes (El expreso de medianoche) y me han entrado unas ganas locas de girar en sentido contrario a las flechas, me imagino que cuando haya ido unas cuantas veces más aprenderé a moverme libremente por allí.
En lo que por supuesto no he caído es en comerme las famosas albóndigas suecas, que sinceramente no tienen pinta de que vayan a volverme loca.
Supongo que volveré.
Hasta la próxima, o no.
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Autor: Sometimes Inviting Eyes
Fecha: 30/01/2007 08:25.
Autor: Edu II
Fecha: 30/01/2007 14:33.
Autor: Cris
Fecha: 30/01/2007 17:51.
Autor: Edu
Ya me contarás eso que me han dicho de una gaita.
Fecha: 31/01/2007 00:04.
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Autor: LOLA GRACIA
La comida de IKEA es un asco pero..desde luego, como mi santo es un manitas gracias a su paciencia,y también a la mía claro, nos hemos montado una estantería preciosa en el estudio...En fin, tiene cosas chulas pero uno acaba escoñao (palabras textuales de my mother tras regresar de la república independiente del centro comercial) y hay que irse descansada y con la mente limpia...que si no, te lías.
Fecha: 31/01/2007 14:39.
Autor: Merce
Fecha: 01/02/2007 23:22.
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Autor: luz de gas
Perdón me alargo demasiado. Saludos, hasta otra.
Fecha: 25/02/2007 17:59.
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Autor: Esther
La comida es asquerosa, es barata pero los platos son preparados y las salchichas están crujientes... qué asco!.
La gente que va allí no sabe que hay otras tiendas que por un poquito más te ofrecen un mueble de mejor calidad. En el Akí por ejemplo los muebles son mucho mejores calidad-precio. Id a comprobadlo. Pensad antes de comprar.Y comparad. Es un consejo
Fecha: 13/10/2007 23:53.
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Autor: Patricio
Fecha: 01/02/2008 21:02.


